Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 45 personas murieron ayer y 150 resultaron heridas en Guta Oriental, la mayoría por bombardeos de la aviación siria y la rusa contra.
Las fuerzas gubernamentales, según esta ONG, siguen avanzando y controlan ya el 52 % de la superficie de esta zona a las afueras de Damasco tras combates contra las facciones islamistas la Legión de la Misericordia y el Ejército del Islam.
El Consejo de Seguridad tiene previsto volver a discutir sobre Siria el lunes 12, en una sesión más formal en la que recibirá un informe de la situación por parte del secretario general de la ONU, António Guterres.
Tras unas tres horas de reunión a puerta cerrada, los quince miembros del Consejo apenas fueron capaces de pactar unas breves líneas, en las que reiteraron su "llamamiento a la implementación de la resolución 2401".
Ese texto, aprobado por unanimidad el 24 de febrero, demandaba un alto el fuego de 30 días para permitir el suministro de ayuda a toda la población necesaria y para facilitar evacuaciones de heridos y enfermos.
El presidente de turno del órgano, el holandés Karel van Oosterom, leyó al término de la reunión de ayer la breve declaración acordada, en la que los miembros del Consejo expresaron además su "preocupación" por la situación humanitaria en Siria y dijeron que habían discutido sobre el cese de las hostilidades.
Las diferencias entre las potencias occidentales y Rusia, aliado de Damasco, siguen complicando enormemente cualquier acción del Consejo de Seguridad.
La aprobación de la resolución 2401 fue una de las pocas muestras de unidad del Consejo en los últimos meses, pero inmediatamente quedó claro que Moscú interpretaba de forma diferente el texto.
Rusia optó por impulsar una pausa diaria de unas horas en Guta Oriental en lugar del alto el fuego de 30 días, mientras las fuerzas progubernamentales continuaban su ofensiva y los rebeldes seguían lanzando proyectiles en dirección a Damasco.
