PARÍS. El Gobierno francés anunció ayer que las escuelas privadas no concertadas, las redes sociales, el deporte y las prisiones son cuatro de los ámbitos en los que centrará su combate contra la radicalización islamista.
El primer ministro francés, Edouard Philippe, un plan con 60 medidas cuya meta es frenar el aumento de personas fichadas como potencialmente radicalizadas, que en 2018 se sitúa en casi 20.000.
