VIENA. Los jefes de Gobierno de Austria, Sebastian Kurz, y de Hungría, Viktor Orbán, coincidieron ayer en Viena en demandar que se frene la "inmigración ilegal" hacia el continente y que se protejan mejor las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE).
"Como países miembros de la UE, nuestra misión debe ser parar la inmigración ilegal hacia Europa y ampliar la ayuda en los países de origen (de los inmigrantes)", declaro Kurz.
