El reelegido presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, afirmó al asumir su segundo mandato ayer que está consciente de las diferencias políticas en su país y que para encontrar una salida hay que sentarse a dialogar.
"Estoy consciente que existen diferencias políticas sobre las que hay que sentarse a dialogar para encontrar la mejor salida. Será un diálogo abierto y sin barreras", enfatizó Hernández.
En su discurso, adelantó las acciones que emprenderá su nuevo gobierno y resaltó las que hizo en el primero que inició hace cuatro años.
El gobernante agradeció el acompañamiento de la comunidad internacional que dijo que ha apoyado siempre a Honduras en la "lucha por el avance de la democracia".
"Mi gratitud para los países y organismos amigos que esperamos nos sigan acompañando en esta nueva administración", dijo el presidente, quien asumió en el Estadio Nacional de Tegucigalpa bajo rigurosas medidas de seguridad y sin la presencia de gobernantes de otros países, porque se trataba de una reelección presidencial.
Calificó al día de ayer como "un día significativo en la vida de Honduras".
"Frente al pueblo (me comprometo) a desarrollar un proceso de reconciliación de nuestra nación", añadió.
Honduras vive una crisis política y social que se agudizó con las manifestaciones, algunas violentas y con vandalismo, luego de que el excandidato presidencial de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, denunció que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hizo fraude en las elecciones de 2017.
Según Nasralla, quien ha hecho llamamientos a la desobediencia civil, él ganó las elecciones del 26 de noviembre, pero dijo que el TSE hizo fraude para que se impusiera Hernández.
Nasralla, al frente de una manifestación, intentó ayer acercarse al Estadio Nacional a protestar contra la investidura de Hernández, pero no le fue posible porque la marcha fue dispersada por los cuerpos de seguridad cuando apenas habían avanzado unos 100 metros.
