PRAGA. Ocho millones de electores checos están convocados desde ayer a elegir a su nuevo presidente, con el actual titular del cargo, el euroescéptico Milos Zeman, como favorito en las encuestas, aunque no está claro que logre la mayoría absoluta que evitaría una segunda vuelta electoral.
La jornada electoral se vio alterada por la irrupción de una activista del movimiento feminista Femen en el momento en el que Zeman se disponía a depositar su voto.
