Miles de palestinos marcharon ayer desde Ramala hasta el puesto de control militar israelí de Qalandia, donde ocurrieron fuertes disturbios entre soldados y manifestantes, que protestaban por la declaración del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre Jerusalén.
Al llegar al puesto de control, los palestinos lanzaron piedras y cócteles molotov a los militares, que respondieron con gas lacrimógeno y balas de goma contra los manifestantes, en su mayoría jóvenes y estudiantes universitarios que enarbolaban banderas palestinas y protestaban contra Trump, según pudo constatar EFE.
La gobernadora de la demarcación de Ramala, Leila Ghanam, hizo un discurso en la concentración junto a otros cargos oficiales de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y animó a los asistentes a marchar a Qalandia y mostrar su indignación. Yamal Muhesn, miembro del Comité Central de Al Fatah, también se dirigió a los asistentes y pidió al los países árabes que apoyen la reivindicación de que Jerusalén sea la capital de Palestina.
