Seúl y Washington respondieron ayer al ultimo lanzamiento de misiles de Pionyang con las mayores maniobras aéreas que se recuerdan en la península coreana, una nueva muestra de fuerza que busca presionar al régimen para que retorne al diálogo.
"El ejercicio "Vigilant ACE" busca mejorar la capacidad operativa combinada de los dos países tanto de día como de noche y en cualquier condición meteorológica", dijo a EFE un portavoz del Ministerio de Defensa surcoreano, que no quiso confirmar si es la mayor simulación aérea jamás realizada entre Corea del Sur y EE.UU.
Por su parte, la Séptima Fuerza Aérea estadounidense aseguró en un comunicado que los ejercicios, que se clausurarán el 8 de diciembre, "son comparables en escala a previas ediciones de 'Vigilant ACE'".
De cualquier modo, medios locales insistieron ayer en que estas son las mayores maniobras que se recuerdan, con 230 aeronaves y unos 12.000 efectivos involucrados, y que ante todo cuentan con un despliegue inédito en la península coreana en cuanto a activos movilizados.
En la simulación participan por parte estadounidense varias unidades de la llamada quinta generación de cazas a reacción -seis F-22, y doce F-35-, dos bombarderos estratégicos B-1B o seis EA-18G, cazabombarderos diseñados para la llamada "guerra electrónica".
Aunque "Vigilant ACE" tiene una frecuencia anual y estaba ya planeado antes de que Corea del Norte realizara el miércoles 29 su último ensayo de misiles balísticos, semejante operativo sirve de contundente respuesta ante el misil balístico intercontinental (ICBM) que lanzó Pionyang el miércoles 6.
El Ejército norcoreano disparó a modo de prueba el Hwasong-15, el que hasta la fecha es su ICBM más avanzado y que sitúa a Pyongyang cada vez más cerca de poder alcanzar EE.UU. con arma nucleares.
