Los cubanos votaron ayer en unos comicios municipales que son el arranque del proceso electoral que marca un recambio generacional en el poder, con el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, que apostó por la "continuidad" del socialismo, como previsible heredero de Raúl Castro en ese cargo.
"Yo no concibo las rupturas en nuestro país, creo que ante todo tiene que haber continuidad", dijo Díaz-Canel, de 57 años, a la prensa después de depositar su voto en un colegio electoral.
