Más de 30 personas han muerto a causa de la nueva oleada de incendios forestales que arrasa desde el domingo 15 el norte y el centro de Portugal, donde los bomberos todavía trabajan para controlar medio centenar de fuegos. Mientras que en España los muertos ascienden a cuatro.
Según el último dato provisional de la Autoridad Nacional portuguesa de Protección Civil (ANPC), al menos, 31 personas han perdido la vida y siete permanecen desaparecidas, aunque no se descarta que la cifra de víctimas aumente porque los efectivos de los servicios de socorro todavía no han conseguido acceder a todas las zonas afectadas por las llamas.
De hecho, algunos medios locales informan de que el número de fallecidos asciende ya a 35. Los distritos donde se han registrado las víctimas son Coimbra, Guarda, Castelo Branco y Viseu, todos en el centro del país, escenario de más de 500 fuegos desatados el domingo, que han dejado también más de 50 heridos confirmados.
"Las condiciones en que estas personas murieron tendrán que ser confirmadas", explicó la portavoz de la ANPC, Patrícia Gaspar, aunque previamente había avanzado que algunas fueron encontradas dentro de sus viviendas o en la vía pública.
En todo el territorio continental de Portugal siguen activos hoy medio centenar de incendios forestales, que mantienen sobre el terreno a cerca de 4.000 bomberos, más de un millar de vehículos de extinción terrestre y dos medios aéreos.
Las Fuerzas Armadas también apoyan el combate a las llamas con más de 15 de pelotones sobre el terreno para llevar a cabo acciones de vigilancia y evacuación de víctimas.
Desde Protección Civil afirmaron que "no hay señales" de que estos fuegos puedan quedar dominados en las próximas horas y se mantiene la alerta roja en todo el país, a la espera de que se produzca una mejora de las condiciones meteorológicas.
