La Policía de Colombia enfrenta duras acusaciones tras la muerte, en menos de una semana, de siete civiles en dos operativos en el suroeste del país para contener protestas ciudadanas y el hostigamiento a una misión humanitaria de la que también hacían parte periodistas.
La actuación policial fue blanco de críticas luego de que seis campesinos fueron asesinados el jueves 5 en medio de una protesta contra la erradicación de cultivos de coca en una zona rural del municipio de Tumaco, hecho atribuido en principio a disidentes de las FARC y por el que ayer fueron suspendidos cuatro uniformados. Aún sin dilucidar el caso de Tumaco, una misión que trataba de llegar este domingo al lugar donde fueron atacados los civiles fue hostigada por la Policía.
