Costa Rica y Nicaragua trabajaron ayer para llevar ayuda humanitaria a los miles de afectados por las lluvias asociadas a la tormenta tropical Nate, tras la devastación del jueves 5, cuando también golpearon, con menos fuerza, a Honduras y Panamá, causando una veintena de muertos y más de 30 desaparecidos.
Ayer viernes, las autoridades cifraron en 12 los muertos en Nicaragua y en 10 en Costa Rica, así como en siete y 25 los desaparecidos en ambos países, respectivamente. En Costa Rica, pueblos enteros continuaban aún este viernes bajo las aguas. El presidente Luis Guillermo Solís decretó tres días de duelo y anunció que se coordinan esfuerzos con municipios y empresarios que tengan maquinaria pesada o aeronaves para llegar a quienes más lo necesiten.
Los vuelos pretenden evacuar ciudadanos que necesiten atención prioritaria como mujeres embarazadas, adultos mayores y niños; entregar suministros, víveres, medicamentos y oxígeno, mientras que la maquinaria intentará abrir el paso en rutas bloqueadas por derrumbes en todo el país.
