El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluyó ayer su visita a Las Vegas (Nevada) sin hablar sobre el control de armas en el país tras visitar a algunas víctimas y agentes de seguridad que respondieron al ataque que ocurrió el domingo 1 donde murieron 58 personas y más de 500 resultaron heridas en un tiroteo a un concierto de country al aire libre.
Trump dijo en su visita al University Medical Center, donde hay ingresados múltiples heridos del tiroteo, que no hablará por el momento de “la violencia de las armas”.
“Este es un día muy triste para mí, personalmente”, dijo Trump a la prensa a su salida de la Casa Blanca, acompañado de la primera dama del país, Melania Trump.
ATAQUE ARMADO
El domingo 1 de octubre, desde la ventana de su habitación en el piso 32 de un hotel, Stephen Paddock disparó contra una multitud que asistía a un festival de música country durante un intervalo de entre nueve y 11 minutos y con rifles semiautomáticos que había modificado para que dispararan más rápido.
