Un fuerte terremoto de 7,1 en la escala de Richter sacudió ayer el centro de México dejando, al menos, 140 muertos en los estados de Morelos, Puebla, México y la capital mexicana, que quedó sumida en el caos por el colapso de una veintena de edificios.
El temblor generó múltiples escenas de pánico y ocurrió dos horas después de efectuarse un simulacro conmemorativo del poderoso terremoto de 1985 de magnitud 8,1.
El sismo del 7 de septiembre, el más poderoso desde 1932 en el país, dejó 98 muertos en el sur del país; 78 en Oaxaca, 16 en Chiapas y cuatro en Tabasco.
El mayor número de muertos del terremoto de ayer se produjo en el estado de Morelos: 54; en Puebla, 26; 8 en el estado de México y cuatro en la capital, aunque se teme que aumenten los fallecidos dado que hay muchas personas atrapadas en los edificios derrumbados.
Los servicios de rescate y de emergencia trabajan activamente en la búsqueda de personas atrapadas en edificios derrumbados, de acuerdo con los primeros informes de las autoridades. Miles de personas se han sumado de manera espontánea para apoyar a los servicios de emergencia en la limpieza de escombros de los edificios en busca de señales de personas que pudieron haber quedado atrapadas. Las escenas de solidaridad se repiten en la capital con miles de personas en las calles que no ocultan su emoción y miedo a que se repitan nuevos temblores.
El suministro de electricidad en la capital se cortó y el Metro dejó de prestar servicios los primeros 30 minutos después del terremoto.
Los servicios de comunicación telefónica se interrumpieron por el sismo y al momento se mantienen saturados por la alta demanda de llamadas. Las autoridades han pedido a la población que solo los use para emergencia y para localizar a sus familiares y que eviten enviar fotos y vídeos.
