El presidente de EE.UU., Donald Trump, proclamó ayer el respeto a la soberanía nacional como pilar básico de su política exterior en un combativo debut ante la ONU, donde amenazó literalmente con "destruir" a Corea del Norte y atacó duramente a otros "regímenes rebeldes" como Venezuela e Irán.
"Como presidente de Estados Unidos, siempre pondré a Estados Unidos primero, igual que ustedes, como líderes de sus países, siempre pondrán y deberían poner a sus países primero", instó Trump a los mandatarios reunidos en la ONU, en su primera intervención ante la Asamblea General del organismo. "En Estados Unidos no buscamos imponer nuestro modo de vida a nadie", exclamó Trump para, a continuación, contradecir esa máxima con amenazas al "pequeño grupo de regímenes rebeldes" a los que considera "un flagelo" para el planeta, porque "no respetan ni a sus propios ciudadanos ni los derechos soberanos en sus países". "Estados Unidos tiene una gran fortaleza y paciencia, pero si nos vemos forzados a defendernos o (defender) a nuestros aliados, no tendremos más remedio que destruir totalmente a Corea del Norte", advirtió el mandatario, cuya amenaza fue recibida con cierta estupefacción entre los presentes.
En referencia al líder norcoreano, Kim Jong-un, Trump añadió: "El hombre cohete está en una misión suicida para él y su régimen".
"Es hora de que Corea del Norte se dé cuenta de que la desnuclearización es su único futuro aceptable", dijo también al pedir unidad para evitar que el régimen de Pionyang, al que acusó de "matar de hambre" a millones de norcoreanos, pueda tener a su alcance armas nucleares. Sobre Venezuela, país que, a su juicio, está "al borde del colapso total", Trump aseguró que el problema no es que el "socialismo" se haya implementado mal, sino que se ha aplicado "de manera fiel", y su aclaración rememoró los tiempos de la Guerra Fría.
