El Gobierno brasileño ha decidido abrir las puertas de una gigantesca reserva natural de la Amazonía a las empresas del sector minero, una decisión que supone un "retroceso" en la lucha para proteger el pulmón verde del mundo, según denunciaron ayer activistas.
El Ejecutivo del impopular presidente Michel Temer autorizó el miércoles 23 la extinción de una reserva natural de más de 47.000 kilómetros cuadrados -una superficie mayor que la de Dinamarca- entre los estados brasileños de Pará y Amapá para la extracción de oro y otros minerales nobles.
La extinción de la reserva natural ha sido vista con buenos ojos por el sector minero, pero ha sido rechazada por organizaciones no gubernamentales, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
