El presidente de EE.UU., Donald Trump, apeló ayer al patriotismo como herramienta para unir al país y "curar las heridas" que generan división, en un intento de recuperar la sobriedad tras su combativo discurso del martes 22 y de superar la polémica que generó su respuesta al racismo en Charlottesville.
Horas después de desahogarse en un acto de campaña en Phoenix (Arizona) por lo que considera la manipulación mediática de su ambigua respuesta a los choques violentos de este mes en Charlottesville (Virginia), Trump adoptó un tono comedido y llamó a la conciliación nacional en un discurso ante miles de veteranos.
"No hay ninguna división (en Estados Unidos) que sea tan profunda que no podamos curarla", dijo Trump en Reno (Nevada) ante la convención nacional de la Legión Americana, una importante organización de veteranos de guerra.
"Es hora de curar las heridas que nos han dividido, y de buscar una nueva unidad basada en los valores comunes que nos unen. Somos un pueblo, con un país y una gran bandera", afirmó Trump. El mandatario retomó el mensaje que expresó el lunes 21 al anunciar su estrategia ante Afganistán, cuando dijo que si los estadounidenses "abren sus corazones al patriotismo", no habrá "espacio para los prejuicios", la intolerancia o el odio. Trump pidió ayer a los estadounidenses "extraer inspiración" de los veteranos de guerra ante los que habló para "renovar los lazos de lealtad" que unen al país.
