El presidente brasileño, Michel Temer, se libró ayer miércoles del juicio penal que amenazaba su mandato con la fuerza que conserva su menguada base política, que se impuso en la Cámara baja para archivar los cargos de corrupción que formuló la Fiscalía.
Por imperativos constitucionales, la Cámara de Diputados es la responsable de autorizar a la Corte Suprema la apertura de un juicio penal a un gobernante, pero el oficialismo alcanzó ayer 263 votos en el pleno de ese órgano legislativo y negó que el proceso siga adelante.
La oposición, que en su totalidad se volcó a favor del juicio, precisaba alcanzar una mayoría calificada de dos tercios (342 de los 513 diputados) para darle curso a la acusación, pero se quedó en 227 votos.
"La Cámara de Diputados, que representa al pueblo brasileño, se manifestó hoy de forma clara e incontestable", declaró Temer tras concluir la votación.
"La decisión soberana del Parlamento no es una victoria personal, sino que representa una conquista del estado democrático de derecho, de la fuerza de las instituciones y la propia Constitución", agregó.
