El presidente de EE.UU., Donald Trump, restringió a partir de ayer la llegada de ciertos familiares de ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, unos límites que han causado polémica y que permitirán, por ejemplo, la entrada de una nuera pero no de un abuelo.
El veto migratorio entró en vigor la noche del jueves y afecta también a los refugiados y musulmanes que no tengan una relación "formal" con empresas e instituciones educativas de EE.UU., informaron en una conferencia telefónica funcionarios, que pidieron el anonimato.
"Vivimos en un tiempo muy peligroso y el Gobierno de Estados Unidos necesita todas las herramientas a su disposición para evitar que los terroristas entren al país y desaten la violencia", dijo uno de los empleados públicos durante la llamada.
La implementación es posible gracias al Tribunal Supremo, que el pasado lunes permitió la entrada en vigor de algunas partes del veto, destinado a prohibir durante 120 días la entrada de refugiados y, durante 90 días, el ingreso de los nacionales de seis países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Sudán, Siria, el Yemen y Libia).
De manera amplia, el Supremo determinó que Trump puede negar la entrada a Estados Unidos a cualquier persona que no pueda probar que tiene un vínculo "genuino" con el país, es decir, que no tengan familia o que no tengan planes para trabajar o estudiar en el país.
El Tribunal Supremo dejó en manos del Gobierno la definición exacta de esos límites y, por ello, el Departamento de Estado de envió el miércoles por la noche nuevas directrices a las embajadas y consulados de EEUU para informarles de cómo implementar la orden ejecutiva de Trump.
Esas directrices establecen que los que quieran entrar a Estados Unidos deberán demostrar una relación con padres, cónyuges, hijos, yernos, nueras o hermanos que ya estén en territorio estadounidense.
