El Tribunal Supremo de EE.UU. concedió ayer una victoria al presidente, Donald Trump, al admitir a trámite el caso de su veto migratorio y permitir la entrada en vigor de algunas partes de su iniciativa, destinada a prohibir el arribo de refugiados y nacionales de seis países de mayoría musulmana.
"La decisión unánime del Tribunal Supremo es una victoria clara para nuestra seguridad nacional", dijo ayer Trump en un comunicado, difundido por la Casa Blanca.
"Como presidente, no puedo permitir que entre en nuestro país gente que quiere hacernos daño. Quiero a gente que pueda amar a Estados Unidos y a todos sus ciudadanos, y que vayan a trabajar duro y ser productivos", subrayó Trump, que emitió su veto supuestamente para frenar el terrorismo yihadista.
La decisión de ayer del Tribunal Supremo implica que el Gobierno de Trump podrá negar la entrada al país a cualquier persona que no pueda probar que tiene familiares en territorio estadounidense o que tiene planes ya establecidos para trabajar o estudiar en organizaciones de Estados Unidos. En concreto, en un escrito de 13 páginas y que no está firmado por ningún magistrado, el Tribunal Supremo determinó que Trump podrá prohibir el arribo de los "extranjeros que no tengan ninguna relación genuina con una persona o una entidad de Estados Unidos". La decisión de los jueces afecta sobre todo a los refugiados, que por definición están huyendo de sus países de origen y, en teoría, no tienen por qué tener ninguna relación con EE.UU.
La orden ejecutiva de Trump buscaba anular durante 120 días el programa de acogida de refugiados, así como prohibir durante 90 días el ingreso a Estados Unidos de los ciudadanos de seis países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Sudán, Siria, el Yemen y Libia).
De esa forma, solo podrán entrar los refugiados y los nacionales de los seis países musulmanes que puedan demostrar que tienen una relación familiar o profesional con Estados Unidos. La semana pasada, Trump afirmó que la orden podría entrar en vigor en 72 horas si las cortes levantaban el bloqueo que había impedido su implementación.
