La comunidad musulmana se convirtió el domingo 18 en el objetivo del cuarto atentado terrorista que sufre el Reino Unido en apenas cuatro meses, en el que una persona murió y diez resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, en un atropello junto a una mezquita de Londres. Este ataque, tras otros tres consecutivos asumidos por el grupo yihadista Estado Islámico, da un giro de la amenaza terrorista a la islamofobia y carga un nuevo pesar sobre la sociedad británica.
