Estudiantes universitarios y opositores al Gobierno de Nicolás Maduro volvieron ayer a las calles para marchar hasta la sede del Ministerio de Interior y reclamar el cese de la "represión" y la "impunidad" que acusan de acometer contra los manifestantes y víctimas de los 60 días de agitación en las calles.
En la misma jornada las fuerzas del chavismo han llamado a los suyos para reiterar en las calles una vez más su respaldo al presidente venezolano y a su convocatoria para elegir una Asamblea Nacional Constituyente que permita redactar una nueva Constitución.
Ambas actividades pretenden ir hasta el centro de la capital venezolana, estos últimos hasta el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo, y los primeros hasta el despacho de Interior, a unas escasas cuadras de la sede presidencial, en el municipio Libertador de Caracas, sitio del chavismo.
La convocatoria opositora, que había sido inicialmente convocada hacia las embajadas en el país, fue cambiada este lunes 29 al Ministerio de Interior, luego de que el líder opositor Henrique Capriles denunció que habían sido alertados de un supuesto plan para "atacar" las sedes diplomáticas.
El Gobierno ha restringido el funcionamiento del Metro de Caracas en varias de las estaciones del este de la ciudad, en los puntos donde debe pasar la movilización opositora.
El servicio de transporte subterráneo informó que ha tomado esta medida en resguardo a sus instalaciones y usuarios.
Todos los intentos anteriores de los opositores por llegar a una de las sedes de las instituciones del Estado para protestar han sido impedidas con bombas lacrimógenas, perdigones de gomas, y tanquetas antidisturbios de los cuerpos de seguridad.
Los opositores completaron con la movilización de ayer dos meses de protestas contra el Gobierno luego de que el Supremo se otorgó las potestades del Parlamento, medida que aunque fue parcialmente revertida dio pie al inicio de una ola de protestas que denuncia la ruptura del hilo constitucional.
