El Gobierno de Sri Lanka trabaja contra reloj tratando de apurar las opciones de encontrar con vida a más de un centenar de personas que permanecen desaparecidas por las lluvias que desde el jueves han golpeado el país, mientras el número de muertos llegó a 180.
Miembros de las Fuerzas Armadas y del Centro de Gestión de Desastres (DMC) permanecen desplegados en diferentes partes del sur y suroeste de la isla, los más golpeados por las precipitaciones asociadas al monzón. Un único equipo del Ejército no da abasto para ayudar a los supervivientes de Athwelthota, una aldea al sur de Colombo que concentra el grueso de los desaparecidos con 39 personas aún atrapadas bajo un corrimiento de tierra ocurrido hace dos días.
El barro que se deslizó ladera abajo no ha dejado ni una sola vivienda a la vista en esta remota localidad del distrito de Kalutara, donde las esperanzas de encontrar supervivientes se desvanecen con el paso de las horas.
