La Organización de Estados Americanos (OEA) estudiará la petición del Parlamento venezolano, controlado por la oposición, de frenar la salida del país de la organización, solicitada el 28 de abril por el Gobierno de Nicolás Maduro.
El presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Julio Borges, entregó ayer al secretario general de la OEA, Luis Almagro, en Washington, el documento aprobado el martes 2 en la Cámara sobre la "nulidad" de la solicitud de retirada de la organización.
"Borges me entregó el acuerdo de la Asamblea Nacional sobre inconstitucionalidad y nulidad de la denuncia de la Carta de la OEA, que estudiaremos", escribió Almagro en su cuenta de Twitter tras el encuentro, sin precisar más al respecto.
El argumento del Parlamento venezolano, según explicó Borges en una rueda de prensa, es que en su país "los pactos internacionales sobre derechos humanos" tienen "rango constitucional" y, por tanto, "no hay fórmula" para abandonarlos.
Según el parlamentario, Venezuela "no tiene ningún mecanismo" para retirarse de pactos "que de manera clara lleven a otorgar derechos humanos", como la Carta de la OEA, el documento fundacional de 1948 que el pasado viernes denunció el Gobierno de Maduro para solicitar su retirada de la organización.
"No hay manera y así está establecido en la Constitución", aseguró el opositor.
En su opinión, el documento que ayer presentó "pararía el reloj de los dos años", el plazo que tarda en hacerse efectiva la salida de un país de la OEA.
Pero admitió que "eso es una decisión que ahora, con las reglas de los propios convenios y la propia organización, queda sometida para que se frene" en la OEA.
Almagro no compareció ante la prensa tras su reunión con Borges y se limitó a escribir en su cuenta de Twitter que había conversado con él sobre la "situación actual de crisis en Venezuela".
