El ataque del jueves 20 en los Campos Elíseos de París, en el que murió un policía y que fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), se convirtió ayer en arma electoral en Francia y provocó los reproches de las candidaturas de la derecha y la ultraderecha al Gobierno socialista.
En las elecciones más inciertas que se recuerdan, con el socioliberal Emmanuel Macron, la ultraderechista Marine Le Pen, el conservador François Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon en una horquilla de cinco puntos en los sondeos, el atentado en los emblemáticos Campos Elíseos salpicó la campaña.
Hasta ahora centrada en los escándalos judiciales que afectaron a Fillon y Le Pen -ambos sospechosos de malversación de fondos públicos-, la campaña vio cómo el terrorismo regresó al primer plano y provocó un cruce de acusaciones a dos días de la celebración de la primera vuelta del 23 de abril.
