Las lluvias en el norte de Perú han comenzado a bajar su intensidad, tras varias semanas de inundaciones que dejaron miles de afectados, pero la angustia ha comenzado a apoderarse de los damnificados que perdieron todo y no saben dónde podrán establecerse de nuevo, según expresaron ayer en sus refugios.
"Aquí estamos, el agüita nos ha encerrado, nadie trabaja porque no hay trabajo", comentó Rosa Moro Estrada, de 69 años, a Efe, sentada en medio de dos carpas de damnificados en el campamento levantado en el kilómetro 980 de la carretera Panamericana Norte. La señora Rosa es una de los cientos de pobladores del Pozo de los Ramos que huyó hace nueve días del desborde del río Piura hasta este refugio levantado por Defensa Civil y el Ejército.
