Los supervivientes del alud que arrasó buena parte de la ciudad colombiana de Mocoa continúan enterrando a sus muertos entre críticas a las autoridades por la lentitud en la identificación de cadáveres, mientras crece la preocupación de los vecinos por los alimentos que escasean y el agua que no vuelve. La tragedia contabiliza ya 286 víctimas mortales y más de 200 heridos, según el Instituto Nacional de Medicina Legal.
