La comunidad internacional comenzó ya a movilizarse ante la crisis en Venezuela, con el anuncio de reuniones de urgencia del Mercosur y la OEA, mientras se registran tímidas manifestaciones en el país, donde incluso la fiscal general, Luisa Ortega, admitió que hay una "ruptura del orden constitucional".
Dos días después de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, por la que asume las competencias de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), de mayoría opositora, varios gobiernos insisten en llamados a adoptar medidas para promover "la democracia, el diálogo y el reencuentro entre los venezolanos".
Las reacciones internacionales contrastan con la tensa calma en Venezuela, donde las manifestaciones de rechazo han sido escasas y con poca afluencia tanto de opositores como de simpatizantes del Gobierno del presidente Nicolás Maduro.
En la Organización de Estados Americanos (OEA) más de 20 países solicitarán formalmente una sesión extraordinaria el lunes para declarar que en Venezuela hay "una alteración del orden constitucional".
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien desde que llegó a la organización ha denunciado lo que considera violaciones a los derechos humanos por parte del Gobierno Maduro, ya había solicitado que se convocara una sesión urgente.
En Washington, el gobernador y líder opositor venezolano Henrique Capriles, tras reunirse con Almagro, pidió que se "reconozca esa ruptura" porque en Venezuela "se dio un golpe de Estado".
