La muerte de María Eduarda Alves, de 13 años, la más reciente víctima de balas perdidas en Río de Janeiro, y las imágenes del asesinato de dos delincuentes han disparado las alarmas sobre la "guerra sucia" que se libra en las zonas marginales de ciudad y los efectos de la violencia policial.
Alves hacía gimnasia la tarde del jueves 30 en el patio de su colegio, en el barrio de Pavuna de la zona norte de Río, cuando recibió cuatro disparos.
