La visita a Turquía del secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, evidenció ayer las profundas diferencias entre Washington y Ankara respecto a la política en Siria, sobre todo por el papel de las milicias kurdas.
Al ser la primera visita a Turquía de un alto cargo del Gobierno del presidente Donald Trump, las reuniones de Tillerson con su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu; el primer ministro, Binali Yildirim, y el presidente, Recep Tayyip Erdogan, habían despertado expectación respecto al futuro.
