Al menos, 136 cadáveres fueron localizados bajo los escombros de edificios bombardeados en el oeste de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, informó ayer a EFE el director de la Defensa Civil de la zona, Mohamed al Yauari.
El jefe de los servicios de emergencia de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, detalló que los equipos de rescate han recuperado de debajo de los escombros a más de la mitad de los cuerpos, entre los que hay niños y mujeres.
Explicó que las víctimas fueron halladas en el barrio de Mosul al Yadida (Nuevo Mosul), en el suroeste de la urbe, arrebatada recientemente al grupo terrorista Estado Islámico (EI) por las fuerzas iraquíes dentro de su ofensiva.
Al Yauari añadió que un equipo de la Defensa Civil llegó de la capital iraquí, Bagdad, para ayudar al personal de Mosul, que están contando con la colaboración del Ayuntamiento y de las familias de las víctimas.
Las fuerzas conjuntas iraquíes -unidades del Ejército y de la Policía Federal y otros cuerpos especiales- lanzaron la ofensiva sobre el oeste de Mosul el 19 de febrero y desde entonces han recuperado más del 50 por ciento de su superficie, mientras que la parte oriental de la urbe fue reconquistada a finales de enero.
La lucha en la parte occidental está siendo más encarnizada debido a que es el último bastión de los extremistas, que no tienen vía de escape, así como por la alta densidad de población.
La aviación iraquí y la de la coalición internacional liderada por EE.UU. están golpeando las zonas del oeste de Mosul para abrir paso a las tropas terrestres y han realizado un destacado número de bombardeos en esta fase de la ofensiva.
REFUGIADOS
La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) alertó ayer de que 600.000 personas permanecen en las áreas aún bajo el control del EI en el oeste de Mosul, 400.000 de ellas en la ciudad vieja, y que su situación es "dramática", con escasez de alimentos y falta de electricidad.
