La restricción de las exportaciones brasileñas a China, Europa, Corea del Sur y Chile obligó al Gobierno de Michel Temer a tratar de limitar el impacto del escándalo de la mafia la carne,y ha puesto contra las cuerdas a uno de los sectores más fuertes de la economía del país.
En sus intentos por frenar la crisis, el Gobierno de Temer anunció que ofreció una detallada explicación a los representantes chinos para revertir la decisión de Pekín de suspender temporalmente las importaciones de carne.
También la Unión Europea estudia la situación cuidadosamente y ha dejado en suspenso las importaciones de las empresas salpicadas por el fraude, como Chile y Corea del Sur.
El escándalo se destapó el viernes 17 cuando se reveló que la llamada "Operación Carne Fraca" (carne débil) había conducido a la detención de 33 fiscales sanitarios que flexibilizaban sus inspecciones o no las hacían a cambio de sobornos de plantas procesadoras vinculadas a grupos como BRF y JBS, dos de los mayores exportadores mundiales del producto.
Según los investigadores, el fraude abarcaba desde cambiar la fecha de vencimiento del embalaje de carne ya caducada hasta inyectar agua en la carne de pollo para alterar el peso o utilizar ácido ascórbico para enmascarar el deterioro de los productos. El escándalo, que inicialmente se abordó en Brasil como un caso más de corrupción y que salpica directamente al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer, se ha convertido ya en un problema de salud pública que ha puesto al Gobierno en la mira.
