El Tribunal Supremo de Kenia declaró ayer inconstitucional el decreto de cierre del campamento de refugiados somalís de Dadaab, el más grande del mundo, que según el Gobierno es lugar de reclutamiento para el terrorismo yihadista.
Tras conocer el fallo de la Corte, el Ejecutivo de Uhuru Kenyatta anunció que la recurrirá y volvió a insistir en que Dadaab "ha perdido su carácter humanitario y se ha convertido en un refugio para el terrorismo y otras actividades ilegales".
El magistrado del Supremo John Mativo consideró que no hay evidencia de que los refugiados hayan participado en crímenes ni constancia de la presencia de miembros del grupo terrorista somalí Al Shabaab en el campamento.
"El Gobierno violó la ley, su decisión debe ser examinada. Fue una medida drástica (que debería haber sido tomada) dentro de los límites de la ley", añadió Mativo, que insistió en que forzar a los refugiados a volver a Somalia, donde no hay garantías de seguridad, es "un acto de persecución para los refugiados somalís".
El Gobierno de Kenia anunció que cerraría Dadaab, situado en el norte del país y cerca de la frontera somalí, en noviembre de 2016 -luego prorrogó el plan por seis meses-, lo que habría obligado a más de 260.000 refugiados a volver a Somalia, donde los extremistas siguen controlando amplias zonas en el sur y centro del país.
El Ejecutivo defiende que el cierre proyectado se debía a cuestiones de "seguridad nacional" y que los terroristas se mezclan entre los refugiados para planear atentados.
