El presidente Jimmy Morales, quien llegó hace un año a la presidencia de una Guatemala sacudida por la corrupción, apeló ayer a la independencia de poderes y a la supremacía de la justicia mientras su hijo y su hermano eran enviados a prisión preventiva por un caso de fraude.
"El imperio de la ley debe prevalecer". Esta fue la primera reacción del mandatario guatemalteco, que lleva un año en el poder, después de conocer que su hermano Sammy, y uno de sus hijos, José Manuel, fueron arrestados por su implicación en tres adjudicaciones irregulares en el Registro General de la Propiedad (RGP), por valor equivalente a unos 26.000 dólares, en 2013.
Aunque ellos no se beneficiaron económicamente de las tres compras realizadas de manera irregular.
