Con cinco muertos y una quincena de heridos, el tiroteo registrado ayer en una discoteca de Playa del Carmen, en el corazón del Caribe mexicano, ha puesto en jaque uno de los centros turísticos del país mientras aumentan las denuncias de creciente inseguridad y disputas por venta de drogas.
Sobre las 2:00 hora local (00.00 hora boliviana), el caos se desató en la discoteca Blue Parrot, uno de los clubes nocturnos más grandes de la localidad y en donde se celebraba la clausura del décimo BPM, un icónico festival de música electrónica.
Hasta el momento se conoce poco del suceso, pero según las autoridades del estado de Quintana Roo (sureste) una persona abrió fuego dentro del local, posiblemente acompañado de dos cómplices, provocando un fuego cruzado con guardias que dejó cinco muertos.
Al menos, tres eran guardias de BPM -entre ellos un supervisor-, y a estos se les sumarían un hombre y una mujer aún sin identificar.
Según imágenes publicadas a la red por testigos del suceso, la confusión reinó durante varios minutos después del tiroteo, con gran parte del público tumbado en el suelo del local mientras que otras personas, aterrorizadas, corrían por las calles adyacentes a esta macrodiscoteca ubicada en primera línea de playa. Alguna de las instantáneas más explícitas muestran a gente herida de bala en el hombro o tendida en el suelo en un charco de sangre.
En total son 15 lesionados, de los cuales ocho fueron ya dados de alta, explicó el fiscal del estado mexicano de Quintana Roo, Miguel Ángel Pech Cen.
Pech Cen descartó que se tratara de un "ataque terrorista", si bien no dio el móvil del crimen y explicó que hay tres personas detenidas cerca del lugar de los hechos por su presunta participación.
El relato oficial cambió en el transcurso de las horas, hasta revelar que, de acuerdo con imágenes del club, un persona armada habría entrado para disparar y matar a un mexicano oriundo de Veracruz (este) que se desempeñaba como miembro del equipo de seguridad.
