La Cámara de Diputados de Argentina aprobó ayer y convirtió en ley el polémico proyecto para reformar los impuestos que gravan los salarios, que había sido acordado entre el Gobierno, los gobernadores provinciales y la principal central sindical y que ya logró el jueves 21 el visto bueno del Senado.
La iniciativa recibió 166 votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones, y destacó la ausencia de buena parte de los integrantes del bloque opositor kirchnerista Frente para la Victoria, al retirarse del pleno a modo de protesta tras perder una votación con la que pretendía impulsar otro proyecto de reforma impositiva en primer lugar del debate.
El texto aprobado fue consensuado entre el Ejecutivo de Mauricio Macri, los gobernadores y la Confederación General del Trabajo (CGT, la mayor central obrera del país) para ampliar las bases impositivas a partir de las cuales se paga el gravamen a través del hasta ahora denominado "impuesto a las ganancias", muy cuestionado en Argentina, que pasará a llamarse "impuesto a los ingresos". Como ya pasó en el Senado, el oficialismo necesitaba apoyos de la oposición, ya que ninguna fuerza tiene la mayoría.
"Este es el primer Gobierno que les baja los impuestos a los trabajadores, no se dejen engañar", advirtió el diputado oficialista Luciano Laspina, quien consideró que la iniciativa "viene a reparar una injusticia histórica, las profundas inequidades y distorsiones que se fueron generando los últimos años".
Por su parte, Héctor Recalde, jefe de la bancada kirchnerista, en declaraciones a la prensa, explicó por qué su grupo decidió abandonar sus bancas.
