La reforma constitucional del primer ministro italiano Matteo Renzi, sometida el domingo 4 a referéndum, ha dividido el país entre quienes la consideran una oportunidad para simplificar el engranaje del Estado y quienes la tachan de confusa.
Además, la eventual derrota de Renzi en el referéndum podría tener un importante impacto económico, tal y como permite vaticinar el sostenido aumento de la prima de riesgo en las últimas semanas.
También la cita con las urna llega mientras persiste la preocupación por la banca del país, cargada de préstamos de dudoso cobro, y Roma tensa la cuerda con Bruselas en relación con las prioridades presupuestarias italianas para el próximo año. El 4 de diciembre los italianos están llamados a las urnas para expresar su parecer sobre la reforma.
