El presidente estadounidense, Barack Obama, se despidió de Europa y de sus grandes aliados continentales con un pronunciamiento común a favor de mantener la presión sobre Rusia, a modo de alerta para Donald Trump contra acercamientos peligrosos a Vladimir Putin.
La cumbre que reunió ayer en Berlín a Obama y los líderes de Alemania, Francia, el Reino Unido, España e Italia fue el último acto de un viaje en que confluyeron nostalgia, preocupación y mensajes preventivos en dirección al presidente electo de EE.UU.
El futuro de la relación transatlántica, la catástrofe humanitaria de Alepo y la ofensiva contra el yihadismo en Mosul eran los temas preferentes de la agenda multilateral, pero fue en el conflicto de Ucrania donde quedó plasmada la advertencia más clara a Moscú e, indirectamente, a Trump.
Los seis líderes -la alemana Angela Merkel, el francés François Hollande, la británica Theresa May, el español Mariano Rajoy y el italiano Matteo Renzi, además de Obama- se pronunciaron a favor de mantener las sanciones contra Rusia.
