Las cuentas del estado brasileño de Río de Janeiro, que se declaró en situación de "calamidad pública", fueron bloqueadas ayer por orden judicial por una deuda de 170 millones de reales (unos 52 millones de dólares) con la administración central, informaron fuentes oficiales.
De acuerdo con la decisión judicial, la recaudación estatal se destinará íntegramente a saldar la deuda lo que supone, en la práctica, que no podrá hacer ningún pago hasta que liquide el saldo pendiente. La decisión cayó como un jarro de agua fría sobre el gobernador del estado, Luiz Fernando Pezao, que adelantó que viajará a Brasilia para negociar con el Gobierno de Michel Temer y reclamó al Ejecutivo la liquidación del préstamo de cerca de 3.000 millones de reales (unos 900 millones de dólares).
