Estados Unidos y Rusia llegaron ayer a un acuerdo para un nuevo cese de las hostilidades en Siria, que empezará el próximo día 12 y comprenderá el cese total de todas las operaciones de combate, incluyendo los bombardeos aéreos.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, anunció que después de un periodo de siete días de respeto de la tregua, ambos países prepararán ataques coordinados contra posiciones de los grupos terroristas Al Nusra y Estado Islámico. El acuerdo establece que, paralelamente, la ayuda humanitaria deberá empezar a entrar de forma regular a todas las localidades asediadas en Siria, lo que junto con la reducción de la violencia ha sido una condición para que la oposición siria se reincorpore a las negociaciones de paz auspiciadas por la ONU.
Se mencionó en particular el caso de Alepo y el compromiso de que "todas las partes combatientes" se retirarán de la ruta de Castello, una de las principales vías de acceso a la ciudad y en torno a la cual se creará una zona desmilitarizada. Ello permitirá reanudar el tráfico humanitario y civil a través de ese camino.
Kerry describió el resultado de meses y semanas de negociaciones entre equipos militares y diplomáticos de ambos países como un plan que puede convertirse en "un punto de inflexión" para Siria, tras cinco años y medio de guerra civil que ha producido unos 400.000 muertos.
