Las inundaciones históricas que asuelan desde el pasado viernes Luisiana (sur de EE.UU.) han dejado seis muertos y a más de 10.000 personas en refugios, mientras continúan hoy las tareas de rescate y el estado de emergencia.
Las lluvias torrenciales del fin de semana obligaron a declarar como zonas de desastre Tangipahoa, St. Helena, East Baton Rouge y Livinstong, cuatro parroquias (distritos) del estado de Luisiana, que tiene esta división territorial equivalente a los condados del resto del país.
La cantidad de muertos se mantiene en los seis confirmados el domingo 14, entre ellos una abuela que murió salvando a su nieto cuando ambos trataban de escapar de su vehículo inundado. En los últimos tres días, 20.000 personas han sido rescatadas de sus casas y vehículos y más de 10.000 están en refugios, en su mayoría situados en el área de Baton Rouge, la capital del estado.
Unas 3.000 personas permanecen en el complejo de los estudios audiovisuales Celtic, y otras miles se refugian en el Baton Rouge River Center, un gran centro de artes escénicas que también se usó durante el huracán Katrina de 2005, que devastó la costa del Golfo de México y dejó el mayor número de víctimas mortales en Nueva Orleans, la ciudad más grande de Luisiana.
Tras esa catástrofe, Baton Rouge dobló su población con 250.000 nuevos residentes procedentes de Nueva Orleans y llegados, en la mayoría de los casos, sin absolutamente nada.
Algunas de las personas que abandonaron Nueva Orleans y empezaron una nueva vida en Baton Rouge tras el Katrina están ahora reviviendo esa pesadilla alojadas en refugios.
