Después de varias semanas de relativa calma, miles de brasileños volvieron ayer a salir a las calles para manifestarse a favor o en contra del juicio destituyente que afronta la presidenta suspendida Dilma Rousseff, quien podría ser apartada del cargo de manera definitiva en septiembre.
Convocados por grupos sociales contrarios a la dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), como Vem pra Rua o el Movimento Limpa Brasil, los ciudadanos que rechazan la vuelta de Rousseff al poder alzaron sus voces en hasta 15 estados de todo el país.
Al grito de "Fuera Dilma", numerosos ciudadanos vestidos en su mayoría de verde o amarillo recorrieron ayer domingo algunos de los puntos más emblemáticos del país, portando pancartas que pedían la destitución de la jefe de Estado brasileña.
Rousseff afronta en estos momentos un juicio político en el Senado, acusada de incurrir en maniobras contables ilegales para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, lo que podría suponer un 'crimen de responsabilidad', uno de los motivos previstos en la Constitución para justificar el proceso.
Las protestas que se produjeron por todo el país no contaron con el masivo apoyo de las que se produjeron en abril y agosto pasados, cuando millones de personas salieron a las calles para protestar por la corrupción y la crisis económica del país.
En la capital del gigante suramericano, Brasilia, unas cinco mil personas, según cálculos de la Policía Militarizada, recorrieron la Explanada de los Ministerios hasta llegar frente al Congreso. La mayoría de los presentes reclamaba la destitución de Rousseff y el fin de la corrupción en un país que desde hace meses asiste con desesperación a un continuo goteo de detenciones de políticos y empresarios por diversas corruptelas.
Un pequeño grupo de personas, que defendía la salida tanto de Rousseff como de su otrora vicepresidente y actual jefe de Estado interino, Michel Temer, tuvo que ser escoltado por la policía tras producirse un conato de enfrentamiento con aquellos que sí apoyan la permanencia del actual Gobierno interino, informó la Agencia Brasil.
En Río de Janeiro, los detractores del PT se reunieron, como viene siendo habitual donde cantaron consignas contra Rousseff y a favor del juez Sergio Moro, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la corrupción por su papel en la investigación del escándalo de la estatal Petrobras. Aquellos que desean la vuelta de la presidenta, que fue suspendida del cargo el 12 mayo mientras responde al juicio político instaurado en el Senado, mostraron su apoyo a Rousseff y su rechazo a Temer en 13 estados a lo largo del país.
