El presidente ruso, Vladímir Putin, promulgó ayer una serie de leyes que obligan a los operadores de telefonía e internet almacenar todo el contenido generado por sus usuarios durante seis meses, facilitarlo a la justicia si es requerido y proporcionar las herramientas para descifrar datos codificados.
Las compañías telefónicas y los proveedores en internet (redes sociales, servicios de mensajería e incluso tiendas de compra en línea, entre otros) deberán guardar durante seis meses todo el contenido generado por sus clientes, incluidas conversaciones, mensajes de texto, grabaciones de audio y de vídeo.
La polémica iniciativa -aprobada en el Parlamento y tachada por algunos de un paso hacia el espionaje total sobre los ciudadanos- persigue reforzar la prevención de acciones terroristas.
