El gabinete de seguridad israelí canceló ayer los más de 80.000 permisos para palestinos aprobados con motivo del Ramadán, como parte de las medidas consensuadas para responder al ataque de Tel Aviv que dejó cuatro muertos y seis heridos.
El grupo que compone el equipo de seguridad del país, con el primer ministro Benjamin Netanyahu a la cabeza, se reunió ayer en el Ministerio de Defensa, a escasas decenas de metros del lugar del atentado que dos palestinos cometieron el miércoles 8 en una zona de ocio conocida como "Sarona Market". Los ministros decidieron revocar los permisos emitidos por ministro de Defensa.
