La Fiscalía de Panamá prosiguió ayer con el registro del bufete Mossack Fonseca, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró el escándalo de los documentos de Panamá un ejemplo de la necesidad de "transparencia" fiscal y financiera internacional.
La masiva filtración de 11.5 millones de documentos del bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en la gestión de capitales en paraísos fiscales desde 1970, continuó generando titulares y provocando reacciones en todo el mundo.
"Para mí es un caso paradigmático de la necesidad de transparencia a nivel internacional (...) de intercambiar información entre las autoridades fiscales de los países, pero también muy importante en el ámbito financiero", dijo ayer el director del Departamento de Asuntos Monetarios del FMI, el español José Viñals. "La ilegalidad muchas veces se esconde detrás de la opacidad. La información tiene que circular", afirmó Viñals en rueda de prensa para presentar el informe de "Estabilidad Financiera Global" del organismo, dirigido por Christine Lagarde.
Viñals urgió a "que todos los países tengan unos estándares apropiados para evitar el lavado de dinero y otras prácticas fraudulentas que se puedan realizar a través del sistema bancario".
"Algo que el caso de Panamá muestra que estamos todavía lejos de conseguir", subrayó.
La filtración masiva de documentos de ese bufete, proveedor de miles de empresas con ventajas fiscales a personalidades de todo el mundo, ha golpeado la reputación de Panamá, que a raíz del escándalo fue reinscrita por Francia en su lista de paraísos fiscales. El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, pidió el martes 13 al país europeo que "reconsidere" esa decisión y señaló que, de persistir Francia en ese "error", tomará "medidas diplomáticas".
