Los ministros de Exteriores del G7 rindieron ayer un histórico homenaje a las víctimas de la bomba atómica en la ciudad nipona de Hiroshima y se comprometieron a trabajar juntos para lograr un mundo libre de armas nucleares.
El encuentro ministerial del Grupo de los Siete, que terminó ayer en tan simbólico escenario, supuso la primera visita oficial a Hiroshima de un alto cargo del Gobierno de Estados Unidos, el país que lanzó el artefacto nuclear sobre la ciudad al término de la II Guerra Mundial.
Los ministros firmaron la "Declaración de Hiroshima" en honor a esta ciudad del oeste de Japón, único país del mundo que ha sido objetivo de ataques atómicos, y en ella piden conseguir avances para lograr una revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) en 2020.
"Hemos querido ofrecer un mensaje claro y contundente a la comunidad internacional con el objetivo de dar un nuevo impulso para lograr un mundo libre de armas nucleares", declaró en rueda de prensa al término de la reunión el ministro japonés de Exteriores, Fumio Kishida.
En la misma línea, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, afirmó que "la amplia mayoría de la comunidad internacional camina hacia la erradicación del armamento atómico", y subrayó que lograrlo es "una de las prioridades" de la Administración que dirige Barack Obama.
