El ejército sirio culminó ayer el desminado de la parte arqueológica de Palmira, donde trata de consolidar su victoria frente al grupo terrorista Estado Islámico (EI), al que arrebató el domingo 27 el control de esta localidad de la provincia central de Homs.
Los soldados se centraron especialmente en tareas de desactivación de explosivos en el interior y los alrededores de la ciudad, cuyas ruinas grecorromanas son Patrimonio Mundial de la Unesco. "La zona arqueológica está ya limpia de minas y bombas dejadas por los terroristas del 'Dáesh' (acrónimo en árabe de Estado Islámico)", dijo a EFE el gobernador de Homs, Talal al Barazi. Los zapadores de las Fuerzas Armadas trabajan actualmente dentro de la urbe, donde Al Barazi calcula que acabarán su cometido en los próximos dos días.
