La investigación del caso de corrupción "Lava Jato" vivió ayer su primera operación fuera de las fronteras brasileñas con la detención en Portugal del empresario Raul Schmidt, antiguo empleado de la petrolera estatal Petrobras.
Su detención se produce en un momento clave del proceso "Lava Jato" ("Lavado de coches"), que también salpica al expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y que derivó en una tormenta política en los últimos días. Schmidt, que se encontraba huido desde que en julio de 2015 el juez ordenó su detención, fue arrestado en un apartamento en pleno centro de Lisboa, dentro de una operación entre las autoridades de ambos países.
Tanto la Fiscalía como la Policía Judicial (PJ) de Portugal dieron detalles del arresto de un ciudadano luso-brasileño (tiene la doble nacionalidad) por su relación con este caso, pero sin llegar a desvelar su identidad, que sí fue revelada por el Ministerio Público Federal de Brasil.
Schmidt, sobre el que pesaba una orden de detención internacional, es sospechoso de "haber actuado como intermediario en operaciones de Petrobras que llevaron al cobro indebido de comisiones por valor de varios millones de reales", de acuerdo con la información facilitada. Con residencia en Londres, donde es propietario de una galería de arte, el ahora detenido fue representante de Petrobras en Angola entre 1994 y 1997 y, desde 2007, actuaba como intermediario entre la petrolera y algunos de sus abastecedores en el exterior.
La Fiscalía brasileña lo acusa de haber cobrado sobornos a los clientes que querían adjudicarse contratos con la empresa estatal y de haber transferido parte de esos recursos desviados tanto al entonces director del área internacional de Petrobras Jorge Zelada, con quien tiene estrechos vínculos, como a otros dos directores de Petrobras también condenados: Renato Duque y Néstor Cerveró.
