La Asamblea Nacional de Venezuela (AN Parlamento), de mayoría opositora, aprobó ayer un acuerdo en rechazo a la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de ese país que prevé "límites democráticos" a la tarea fiscalizadora de la Cámara.
"Es una sentencia invalida, inexistente, no vinculante", dijo el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, durante su intervención en el pleno de la Cámara.
El titular del poder Legislativo reiteró que la sentencia del Supremo "no existe", ya que, aseguró, "viola su propio reglamento". "El tribunal cree que va resolver los problemas con sentencias de carácter político, neutralizando a un poder que no controla. Lo que tiene que neutralizar es el hambre, es la miseria, es la inseguridad", expresó. El diputado opositor Omar Barboza señaló que el Supremo "le quiere negar al pueblo venezolano el derecho de tener un poder Legislativo independiente y desconoce la voluntad popular" "La Sala (Constitucional del TSJ) no se limitó a interpretar, sino que fue más allá, legisló y enmendó la Constitución para restar poderes a la Asamblea Nacional", apuntó. Barboza pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que aplique la carta democrática en Venezuela ante la "violación delmandato popular". La bancada chavista, a la que le fue negada una propuesta de alteración del orden del día.
