EE.UU. y Corea del Sur intensificaron ayer su presión a Corea del Norte al desplegar cuatro nuevos cazas y prohibir los intercambios civiles, como respuesta a la prueba nuclear y el lanzamiento de un cohete espacial del régimen de Kim Jong-un.
Cuatro F-22 Raptor llegados a primera hora de la mañana sobrevolaron la base de Osan, al sur de Seúl, en un entrenamiento conjunto en el que los aliados demostraron su "capacidad para aplastar cualquier provocación imprudente del enemigo", según expresó la Fuerza Aérea surcoreana.
Nunca antes EE.UU. había desplegado en Corea del Sur cuatro unidades del F-22, un avión de quinta generación que ocupa un papel principal en la Fuerza Aérea del Pentágono, lo que refleja la gravedad de la situación en la península coreana. Corea del Norte realizó el 6 de enero su cuarto ensayo nuclear y el 7 de febrero envió un satélite al espacio, lo que la comunidad internacional considera una prueba encubierta ilegal de misiles de largo alcance.
