La justicia argentina puso ayer fin por falta de pruebas al procesamiento del presidente argentino, Mauricio Macri, en una causa en la que estaba imputado por escuchas ilegales, dictamen que aún puede ser apelado por los querellantes.
El juez federal Sebastián Casanello decidió desistir de los cargos contra Macri, quien llegó a la Presidencia argentina el 10 de diciembre y antes fue alcalde de la ciudad de Buenos Aires. "Las medidas producidas una vez reabierta la etapa de instrucción ratificaron la ausencia de prueba de cargo contra Mauricio Macri, de donde se sigue la ausencia de responsabilidad penal", reza el fallo sobre el caso de espionaje destapado en 2009, publicado ayer por el Centro de Información Judicial (CIJ). La justicia investigaba las presuntas escuchas ilegales a Sergio Burstein, familiar de una víctima del atentado terrorista de 1994 contra la mutualista judía AMIA, en el que murieron 85 personas, y a otras personas por parte del exjefe de la Policía Metropolitana de Buenos Aires Jorge "Fino" Palacios.
Macri, entonces alcalde de Buenos Aires, había encargado a Palacios la tarea de crear la Policía Metropolitana.
